domingo, 10 de noviembre de 2019

NAVARRA: LA SELVA DE IRATI, EL INMENSO HAYEDO PIRENAICO

Regresamos estos días de una nueva escapada de Otoño por la Rioja Alavesa y por la Selva de Irati en Navarra donde hemos venido a celebrar los últimos días de la vendimia y la caída de las hojas del otoño.

Buen vino, buena mesa y sobre todo excelentes paisajes y buena compañía. La suerte nos ha vuelto a acompañar ya que el último día del viaje la ola de frío del norte de Europa se adueño de la zona abortando cualquier intento de salir a la naturaleza.

En Irati el bosque nos ha regalados su mirada otoñal con el hayedo pintado de ocres y rojizos colores. La Selva de Irati es el segundo hayedo-abetal más extenso y mejor conservado de Europa, después de la Selva Negra de Alemania. Una inmensa mancha verde de unas 17.000 hectáreas que se mantiene en estado casi virgen. Se encuentra situada en el Pirineo oriental navarro, en una cuenca rodeada por montañas, en la cabecera de los pirenaicos valles de Aezkoa y Salazar.

La Selva de Irati es un tesoro natural con gran valor ecológico en el que conviven distintas figuras de protección como las reservas naturales de Mendilatz y Tristuibartea y la reserva integral de Lizardoia. Tupidos hayedos, pastizales, abetos y frescas aguas pintan un paisaje de colores vivos que se transforma con cada nueva estación.

Os dejo un vídeo que hemos grabado estos días:

Ya preparando la nueva escapada, tenéis todas las salidas en nuestra web y el calendario.

domingo, 20 de octubre de 2019

OSOS: LA COMUNICACIÓN DE NUESTROS GRANDES MAMÍFEROS


En la mañana brumosa del otoño, salimos al campo con ECOWILDLIFE TRAVEL y nuestro amigo y compañero Víctor, el guía en la zona, nos acompaña a un rincón de una de esas maravillosas selvas atlánticas asturianas. En la empinada ladera, el cortín, una curiosa construcción de piedra seca circular ha sido cuidadosamente restaurado por entusiastas y eruditos apicultores de la zona. 

Mientras, nuestro experto guía nos explica los pormenores de la restauración, como que las baldas de pizarra que forman la cornisa en extra plomo han ido siendo expoliadas e ingeniosamente sustituidas por un pastor eléctrico. 

Sentados delante de la curiosa muralla circular en mitad de un rodal de castaños, observamos a las abejas trajinar, yendo y viniendo de los truébanos pintados de colores pastel. El reclamo insistente del trepador azul pone la banda sonora. Y pienso en la coexistencia entre nuestra especie y los grandes carnívoros. En qué dimensión ha de tener una especie para generar que fortifiquemos las colmenas como adaptación milenaria a su vecindad.

Contiguo al castañar, Víctor nos descubre un pequeño eucaliptal en Asturias que era un verdadero centro de comunicación intraespecífica. Seguro que las abejas trabajan sus flores también para elaborar esa miel espectacular propia de la zona.

La comunicación química y visual permite a animales que no gustan de vivir en contacto con sus congéneres mantener la cohesión social. No se trata en el caso del oso de una exclusión territorial propiamente dicha. Seguramente la información de las marcas establece jerarquías a la hora de acceder a área importantes de alimentación, estado reproductor, identidad de cada individuo y quien sabe cuántas cosas más.


Vídeo donde recogemos esos comportamientos de los osos pardos

Si veis un tronco mordido o arañado por el oso, podéis tener la seguridad de que en la zona hay más de un individuo. En los lugares donde el alimento es muy abundante, los osos pardos europeos pueden ser observados alimentándose en grupo, pero no coincidentes en el tiempo. 

 ¿Cómo mantienen la cohesión social estos carnívoros  solitarios, si durante la mayor parte del tiempo y salvo excepciones de carácter reproductivo evitan encontrarse? Los osos pardos disponen de un complejo sistema de comunicación, predominantemente químico.

En los Cárpatos, en zonas de alimentación suplementaria, he observado a los osos en muchas ocasiones. He podido comprobar como entran a alimentarse por turnos. Existe una jerarquía evidente. Los grandes machos se comportan con seguridad de sí mismos y, las raras veces que aparecen de día, el resto de osos desaparece prudentemente, sin que lleguen a cruzarse. Quizá alguna hembra adulta, sobre todo si se ha apareado con él, comparte el claro del bosque simultáneamente, pero en ningún caso subadultos o machos más jóvenes. Hemos podido observar incluso como  cinco lobos, fuera de nuestra vista pero perfectamente presentes para dos hermanos de segundo año, los empujaban fuera del comedero. La comunicación no sólo es intra, sino también interespecífica.

Las grabaciones de nuestras cámaras trampa, colocadas en la zona para registrar la actividad nocturna, muestran como los osos, además de alimentarse, arañan y muerden troncos. Allí se escriben las reglas de su mundo, en los que los rastreadores norteamericanos llaman “rules tres)
Continuamos nuestra excursión bajando desde la ladera del cortín al valle y remontando la siguiente. En una aldea, nos cuentan una escena ocurrida un día antes:

“El paisano salió de casa esa mañana. En su espacio doméstico, el inmediato al pueblecito había un intruso. Un oso se estaba jalando los higos del huerto. - Pero bueno, ¿qué haces ahí, hombre? - le dice, casi como un comentario.

A regañadientes, el oso deja la higuera maltrecha, pues troncha las ramas de blanda madera con suma facilidad para alcanzar los frutos a los que no llega.”

El siguiente espacio es fronterizo, el de los prados y setos. Dos soberbios mastines cuidan unas poquitas ovejas en un cercado. Este es el país del oso, pero también del lobo. Más allá, las montañas y bosques salvajes de los fantásticos robledales de Muniellos y el Ibias.

Recorremos esta zona examinando árboles atacados por el plantígrado. Nuestro mamífero salvaje más grande que resulta ser el más pequeño de su especie, está dando cuenta de frutos cultivados en los mismos pueblos del valle.  Un verano inusualmente seco en estas montañas asturianas ha propiciado una cosecha pobre de los frutos salvajes propios de la transición entre estío y otoño. Higueras y manzanos, incluso las vides emparradas son objeto entonces  de una mayor atención del oso pardo cantábrico, en espera de la cosecha de bellotas, castañas y hayucos.

Uno de los temas de conservación más interesantes es el de la convivencia milenaria entre nuestra especie y los grandes carnívoros, allí donde no ha habido interrupción por la desaparición de éstos. En esta delicada relación de vecindad reside el secreto que nos permitirá mantener a estas especies con nosotros.

Para nuestra especie la comunicación química con otras especies es una puerta que se cerró, probablemente, desde que empezamos a rascar formas geométricas en un hueso. Para nosotros, simios simbólicos a quienes la evolución dotó de una forma particular y (de momento) exclusiva de percibir el mundo, los mensajes incorporados en los arañazos en un árbol, en las partículas olorosas de la orina o los excrementos o en las glándulas que segregan su contenido cuando el animal se restriega contra un soporte, permanecen absolutamente encriptados. Nuestra mente nos permite intuir de que hablan pero sin desvelar su intimidad.

A pesar de todo ello, en algunos rincones de nuestras montañas cantábricas, sus gentes no han perdido la conexión con la naturaleza salvaje y han mantenido las adaptaciones a la coexistencia con el oso pardo, que se acantonó aquí e hizo de estos valles asturianos sus últimos refugios ibéricos.

Si quieres acompañarnos a una de nuestras rutas de naturaleza, no dudes de visitarnos en la web.


JOSÉ CARLOS DE LA FUENTE
Naturalista y divulgador

miércoles, 25 de septiembre de 2019

BIRDWATCHING: EL ÚLTIMO ESFUERZO PARA VOLVER A CASA


Desde la zona más alta del Macizo del Garraf se puede divisar el mar cercano. Basta una mirada orientada al sur para divisarlo. Parece que de un simple salto se pueda llegar a alcanzar. Desde el Pla de les Basses el trasiego de aves que se dirigen hacia allá se hace constante.

Multitud de halcones abejeros, aguiluchos laguneros, cernícalos y varias especies más de rapaces vuelan tratando de superar los desniveles de la montaña, aprovechando las corrientes térmicas generadas en el amplio descampado del antiguo vertedero del Garraf. El lugar puede parecer inhóspito, más si cabe cuando el paisaje que lo rodea es un duro lapiaz calcáreo, intercalado de maquia mediterránea y escasos rodales de raquíticos pinos carrascos, que alcanza las cimas más altas del Rascler y la Morella, a 597 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, la importancia del lugar para la fauna es crucial.

En una estación de anillamiento podemos constatar detalles de la vida de multitud de aves pequeñas, cuyo devenir suele pasar desapercibido, sobre todo en una época otoñal de discreción y prisas. Protegidos del sol hemos establecido nuestra base junto al Coll de les Basses un grupo de naturalistas dispuestos a conocer mejor el fenómeno de la migración de las aves. Una jornada como la de hoy, en la que ha habido interesantes capturas para el anillamiento científico, como una pareja de reyezuelos listados que nos han permitido ilustrar la diferencia en el tono de la cresta entre machos y hembras, más anaranjada en ellos y más amarillenta en ellas. Currucas capirotadas y petirrojos, cuyo viaje no se alargará mucho más allá de la Península o como mucho hasta el norte africano. Bisbitas arbóreos y papamoscas cerrojillos, que alcanzarán las latitudes ecuatoriales para pasar el invierno. Todos ellos con sus reservas energéticas a pleno rendimiento.

Este es el inicio del gran salto para muchos de ellos, los que han nacido este año y siguen a sus progenitores, más experimentados en este viaje. Un salto que se inicia aquí, en las cimas de Garraf, última tierra firme, quizás, que tocarán antes de alcanzar el otro extremo del Mar Mediterráneo. Toca poner a punto el plumaje, nuevo tras la muda, un último baño en agua dulce, un último bocado. Rumbo al sur, cada especie a su manera. Hemos aprendido pequeños detalles de esta parte de la vida secreta de las aves. Cuando se mira al mar desde el Pla de les Basses le queda a uno una sensación de desasosiego.

Los vemos alejarse, quizás regresen el próximo año.

RAFAEL GONZALEZ DE LUCAS

Si quereis saber más o participar en algunas de nuestras quedadas naturalistas o viajes de naturaleza, visita nuestra web https://www.ecowildlife.es/

miércoles, 18 de septiembre de 2019

CÁCERES: LA BERREA EN MONFRAGÜE



Vídeo de la Berrea del ciervo en el parque nacional de Monfragüe

Es difícil de saber que es exactamente lo que activa la berrea del ciervo. Con toda seguridad es una combinación de factores,  pero lo cierto es que los machos poderosos se han ido separando a finales del verano de los grupos en los que se integran  han ido ocupando parcelas en las que acogerán a su harén.  Han limpiado sus cuernas de los restos de correal y las  velan en las vísperas del gran torneo.

Las esperadas lluvias de septiembre parecen desencadenarlo todo en la dehesa infinita del Parque Nacional de Monfragüe y los crepúsculos se llenan de la indiscreta declaración de amor de los ciervos ibéricos. El calendario reproductor del ciervo se reinicia desde cero, con los bramidos,  combates, cúpulas y persecuciones.

El espectáculo es tanto sonoro como visual y como otros  eventos biológicos que marcan la entrada del otoño en nuestros bosques mediterráneos, como la llegada de ánsares y grullas o la ronca del gamo, el celo del ciervo ha de estar señalado en rojo en la agenda del amante de la naturaleza. 

Este vídeo fue grabado en el corazón del  Parque Nacional de Monfragüe. El parque  se sitúa en el suroeste de la Península  Ibérica, en la provincia de Cáceres. Declarado Reserva de la Biosfera en
2003 y Parque Nacional en 2007, comprende una superficie de 17.852  hectareas entre la confluencia de los ríos Tajo y Tiétar. Dentro de su  territorio se distingue una amplia variedad de biotipos: el bosque y  matorral mediterráneo, las dehesas, los roquedos y los humedales.

Tras la época de celo, los machos abandonan normalmente la manada conquistada. Para febrero, todos los individuos han perdido ya sus cuernos y procederan en los meses siguientes a renovarlos. Las hembras preñadas durante el otoño paren un cervatillo al comienzo del verano tras 8 meses de gestación.

Monfragüe nunca defrauda. Es una tierra llena de grandes valores faunísticos en la que una vez al año se produce uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza. 

Si quieres más información no dejes de visitar nuestra web y nuestras salidas por España.

https://www.ecowildlife.es//Espana

martes, 16 de julio de 2019

LOS BIG FIVE DE LA MARCA ESPAÑA

Traemos al blog un reportaje de la revista ECOWILDLIFE TRAVEL que recoge con todo lujo de detalles una escapada por la península ibérica en busca de los "big five" de nuestra fauna, a saber: El Lince, el Lobo, el Oso, y las águilas Real e Imperial.

El artículo va ilustado con excelentes fotografías y con un busto de Águila Real del artista José Arcas.

Podéis descargaros la revista gratis desde este enlace.

jueves, 20 de junio de 2019

GRANADA: LOS CAHORROS DE MONACHIL EN LAS TRIPAS DE SIERRA NEVADA



En este vídeo tienes toda la ruta y sus imágenes.

Si estas por Granada  y quieres hacer una ruta en familia apta para todos y conocer de cerca la belleza del parque natural y nacional de Sierra Nevada, sin duda los Cahorros de Monachil, es la mejor ruta para hacer.

La longitud de ida y vuelta es unos entre 4,5 y 6 kilómetros, depende si la hacéis circular o lineal con apenas desnivel, unos 100 mts, en cualquier caso muy fácil. La tenéis geolocalizada en este enlace de nuestro Wikiloc.

Desde Monachil, conducimos dirección el Purche hasta el desvío, una vez cojamos el camino de tierra, podemos dejar el coche en cualquier rincón del camino que se pueda o podremos ahorrarnos un kilómetro más o menos si accedemos hasta un merendero que hay al inicio de la ruta. Es privado y nos dejaran aparcar a cambio de luego consumir algo.


El track de la ruta

A unos 100 metros de ese aparcamiento, llegaremos a una bifurcación en la que está señalizado hacia arriba (izquierda según el sentido que llevábamos) Cahorros altos y de frente Cahorros bajos. si subimos, el camino es de cemento e iremos siempre por encima del río y expuestos al sol, luego al final, cuando ya nos adentramos en el parque nacional cruza el rio por un puente y regresamos por orilla del río cruzando puentes colgantes y pasando desfiladeros muy bonitos. Muchos optan por ir y volver por el desfiladero del río.

La ruta la tenéis integramente grabada en el vídeo, lo más chulo de toda ella es encontrarnos a las cabras montesas que bajan a beber al río, en buscar el mirlo acuático entre los torrentes y piedras del río Monachil y en cruzarlos puentes colgantes. El paso del barranco tiene momentos angostos, pero buen señalizados, con escapadas por el mismo río y con soportes para ayudarnos en los pasos.

Todo el bosque de ribera en primavera esta florecido y los insectos hacen las delicias de los pequeños, es verano es ruta calurosa y seca e invita al baño en las pozas, otoño comienzan a marchitarse las plantas y en invierno fría pero con los picos que la circundan harinados en la mañana.

Tenéis más salidas y rutas en nuestra web ECOWILDLIFE.

sábado, 15 de junio de 2019

HA MUERTO ATROPELLADO UN LINCE EN DOÑANA, HA MUERTO ESENCIA



Vídeo póstumo de Esencia con su pareja Alcornoque, ninguno de los dos ya pueden ser vistos en las dehesas de Doñana

“Ha sido padre de muchas camadas concebidas con las hembras de Torneros.

Pero llegamos también, al momento en el que perdemos el rastro del protagonista de nuestra historia.  Su reinado se apaga. Un macho nacido en esa misma población ha vuelto a aparecer por su territorio. Es más pequeño pero terriblemente feroz y cada vez es más osado. Ha llegado incluso a matar a los cachorros que el viejo lince engendró con una de las hembras residentes. La vieja fiera ha escapado por poco de las feroces acometidas del joven usurpador, no con pocas heridas. Finalmente durante el celo, nuestro lince es expulsado de  la tierra prometida de Torneros. Comienza su dispersión senil.

Malvive con algún pequeño golpe en gallineros de la zona, hasta que va a dar con sus viejos huesos al entorno de la carretera que atraviesa la Dehesa de Abajo. Allí, en una zona agrícola y abierta, aún puede capturar algún conejillo en las abundantes conejeras de las cunetas.
Una noche de ese mismo invierno, mientras el viejo tigre marismeño camina por el asfalto,  dos curvas más allá, las luces de un coche se aproximan a toda velocidad. “

Así acababa un artículo que coescribimos Manuel Sosa y yo ahora hace un año. En aquel texto se explicaba la vida de un lince nacido en el Coto del Rey que se convertía en el macho dominante de la población lincera Doñana-Aljarafe. Este lince imaginario nutría su biografía con pedazos de la vida de muchos ejemplares que conocíamos. Observaciones propias, en nuestros años de interés por la especie; comunicaciones de otros naturalistas; notas de prensa…  Quisimos contar la historia de un lince ideal de la población de Torneros y nos dimos cuenta que habíamos escrito la historia de Esencia, el macho que revitalizó esa población.

La verdad es nuestro protagonista, excepto algunos detalles, encajaba sorprendentemente casi episodio por episodio con lo que se conocía de Esencia. Tampoco coincidía el final que imaginamos para él puesto que su movimiento hacia la Dehesa de Abajo tuvo más que ver con la muerte de Alcornoque, una de las hembras con las que se emparejó durante su reinado, que con una rivalidad con otro macho. En la zona que dominó quedaban dos hembras jóvenes, actuales reproductoras, que eran hijas suyas. El viejo lince no se sentía estimulado para aparearse con hembras de tan cercano parentesco y bajó a cortejar a Focha, la hembra de la Dehesa.

Y allí estaba cuando acabamos de escribir la historia de su trasunto. Esencia estaba vivo y cazaba conejos en los peligrosos márgenes de la carretera.

En estos días, nuestro lince real ha muerto atropellado una noche en la pista asfaltada que discurre entre el espacio natural de la  Dehesa de Abajo y los arrozales. Nuestro texto fue tristemente premonitorio. Y a pesar de lo que se pueda pensar, no es difícil profetizar de qué modo morirá un lince ibérico en alguna de sus poblaciones.

En su vertiginosa caída hacia la extinción durante la segunda parte del siglo XX, los linces desaparecieron de unos territorios que se han transformado en su ausencia. Pistas de tierra asfaltadas, caminos que han acabado siendo carreteras transitadas por vehículos cuyo número no deja de aumentar exponencialmente. Líneas de ferrocarril de alta velocidad. Autopistas.

Hemos fragmentado sus territorios ancestrales y una vez que los hemos podido reproducir en cautividad, el gran reto para salvar a la especie es que los hábitats donde han de vivir no sean islas coronadas por millones de vehículos circulando a toda velocidad, sobre todo ante una especie que ha resultado ser tan vulnerable a los atropellos.

Esencia en una de nuestras últimas capturas de cámara trampa

Esos son los hábitats, en el mejor de los casos, que han encontrado nuestros felinos más grandes al retornar a ellos. Poco que ver con las marismas y serranías en las que evolucionó la especie, transformados a un ritmo para el que no han tenido tiempo de adaptarse.

En algunos casos se deben acometer obras costosas para construir pasos y otras medidas preventivas, pero en otros como en el caso de la pista de la Dehesa de Abajo una medida tan sencilla como desbrozar los márgenes periódicamente minimizaría sin duda la preocupante cantidad de atropellos de lince que se producen allí. Sólo es cuestión de verdadera voluntad por parte de las administraciones públicas competentes (en este caso la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de la Puebla del Río). Ya van unos cuantos atropellos allí.

Si conseguimos superar el problema de los atropellos de linces en toda su área de distribución se pueden mejorar mucho los logros alcanzados por el programa de recuperación de la especie. Y no será mala cosa empezar por actuaciones sencillas que eviten pérdidas irreparables.

Ojalá el trágico y absurdo final de Esencia, el viejo tigre marismeño, sirva  para algo más que para llorarlo.

En los próximos meses volvemos a la zona para hacer un taller sobre el mundo del lince, si te quieres apuntar solicÍtanos la información.


TEXTO Y FOTOS
JOSÉ CARLOS DE LA FUENTE
MANUEL SOSA